
Las infecciones urinarias (ITU) son comunes y afectan principalmente la vejiga y la uretra, aunque en casos más graves pueden llegar a los riñones. Son causadas generalmente por bacterias como Escherichia coli. Los síntomas incluyen dolor o ardor al orinar, fiebre, urgencia y aumento en la frecuencia urinaria. La insuficiencia renal aguda (IRA) es una pérdida rápida de la función renal, que impide al cuerpo eliminar desechos y mantener el equilibrio de líquidos y electrolitos. Puede ser causada por deshidratación, medicamentos nefrotóxicos u obstrucciones. Es potencialmente reversible si se trata a tiempo.
La insuficiencia renal crónica (IRC) es una condición progresiva e irreversible en la que los riñones pierden su capacidad de filtrar la sangre de manera adecuada. Sus causas más frecuentes son la diabetes y la hipertensión. Los síntomas incluyen fatiga, edema, anemia y disminución de la diuresis. En etapas avanzadas requiere diálisis o trasplante renal.
La nefritis o glomerulonefritis es la inflamación de los glomérulos renales. Puede ser causada por infecciones, enfermedades autoinmunes o reacciones inmunológicas. Provoca síntomas como hematuria (sangre en orina), proteinuria (pérdida de proteínas), hipertensión y edema.
La litiasis renal o presencia de cálculos renales consiste en la formación de piedras dentro del riñón o las vías urinarias. Estas pueden causar un dolor intenso tipo cólico, hematuria y, en algunos casos, obstrucción urinaria. Su aparición se asocia con poca ingesta de líquidos o dietas altas en sal y proteínas.
El síndrome nefrótico es un conjunto de síntomas caracterizado por una pérdida masiva de proteínas en la orina, lo que provoca hinchazón (edema), niveles bajos de albúmina en sangre e hipercolesterolemia. Puede tener diversas causas, como enfermedades glomerulares o sistémicas.
- Profesor: pamela llanos villanueva